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Kieran Behan, el gimnasta que se negó a ser derrotado por la vida

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Imagina que te dicen que no vas a poder volver a caminar. Eso es lo que los médicos le dijeron a Kieran después de quitarle un cáncer en el muslo a los 10 años.

La operación salió muy mal, tan mal de hecho que se despertó gritando del dolor por el daño masivo que tenía en la pierna. Hasta entonces había estado loco por la gimnasia y estaba decidido a convertirse en un campeón olímpico. Pero, ¿cómo podía hacerlo si iba a tener que estar confinado en una silla de ruedas toda su vida?

Kieran comenzó su largo camino de recuperación. Estuvo 15 meses en la silla de ruedas hasta que pudo volver al gimnasio. Pero a los 2 meses de haber vuelto se resbaló por la barra alta y sufrió un golpe terrible en la cabeza. Perdió un año entero de colegio. Tuvo que volver a entrenar a su cerebro y recuperar su coordinación. Regresó al colegio con un bastón y sus compañeros de clase se burlaban de él.

Le costó 3 años volver al estado en el que estaba antes del terrible golpe. Y además sufrió varias fracturas. Luego otra factura llegó cuando su rodilla se rompió poco después de que lo seleccionaran para el campeonato europeo.

Behan dijo que en ese momento estuvo a punto de darse por vencido. Pero no lo hizo, y en el 2011 logró convertirse en el campeón mundial de suelo.

Su mayor momento de gloria fue cuando se clasificó para los Juegos Olímpicos Londres 2012. Se había convertido en un atleta olímpico.

Atrás quedaron sus horribles traumas y reveses.

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